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domingo, 27 de mayo de 2018

A los liberales nos falta épica.


A los liberales nos falta épica. ¿Es que las ideas de la libertad y la sociedad abierta no alcanzan para seducir a las masas? ¿Es que a las masas no les interesa dejar de serlo para valorar la individualidad de cada una de las personas?
Toda la solidez de las ideas económicas y políticas del liberalismo desarrolladas al detalle por los think tanks no alcanzan para seducir a la población que sigue abrazada a los colectivismos de moda.
Perdemos en la arena pública frente a ideas tan falsas como deletéreas de la cohesión social imprescindible para establecer ámbitos de tolerancia y respeto mutuo que nos permitan crear una sociedad abierta más alerta a las oportunidades que a las amenazas.
Nos vencen todos los días los que pregonan las falacias de ver enemigos del pueblo por todos lados: el capital, el machismo, los Estados Unidos, el FMI, los ricos, los especuladores, los empresarios, los supermercados, los medios hegemónicos, etc. La lista puede ser infinita.
A los humanos nos convoca el instinto tribal, nos sentimos mejores si enfrentamos a otro, aunque se trate de un fantasma. Es mucho más fácil cargar en los demás la culpa de nuestro fracaso individual que aventurarnos al éxito incierto.
Nuestra filogénesis por la aversión al riesgo nos inclina más hacia la competencia que a la cooperación. En la Argentina la confrontación ha sido llevada al paroxismo. El estado lejos de ser árbitro de los conflictos es el coto de caza de los que buscan aprovecharse del esfuerzo ajeno.
Los liberales conocemos muy bien los males que ha acarreado el pensamiento colectivista. Pero no sabemos cómo confrontarlos. Seguro no es encerrados en la academia, aunque sea muy necesaria para cultivar los pensamientos. Pero los pensamientos cultivados deben exponer sus frutos ante la sociedad.
Hoy, algunos liberales -casi todos economistas- exponen sus protestas contra el sistema en los medios masivos, que siguen siendo los preferidos para el público para informarse. Pero eso no alcanza para convocar a la sociedad al cruce del Rubicon.
Para eso hay que hacer política, sea o no por medio de partidos políticos. Hacer política es crear una visión de futuro, adicionar acción a las ideas.
La tarea es titánica. Las escuelas están cooptadas por el adoctrinamiento liberticida. Basta con explorar el contenido de un manual de quinto grado de la escuela primaria para notarlo. Las relaciones laborales tienen regímenes legales anacrónicos. Los empresarios buscan mantener privilegios antes que desarrollarse. El orden jerárquico con el que manejan sus empresas tampoco contribuye al mejoramiento de los individuos que trabajan en ellas.
He visto encuestas en las que la mayoría de la población supone que el estado debe resolver sus problemas. Pero lo más preocupante es que esa proporción es aún mayor entre los menores de 35 años.
Algo más debemos hacer por la libertad que escribir notas como esta.
Nos sirvieron en bandeja la experiencia venezolana para mostrarles y enrostrarles de lo que es capaz el colectivismo y somos demasiado tibios en mostrarlo al mundo.
Sabemos que el miedo muchas veces es el mejor motivador pero no lo usamos para no ser tildados de oportunistas.
Pero este partido es por nuestra vida y por la de nuestros hijos. Tendremos que aprender a usar las armas de nuestros adversarios.

1 comentario:

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